martes 22 de noviembre de 2011
viernes 4 de noviembre de 2011
avisame
Sentados en la arena una noche distraída por la discreta luz de una musa cómplice y orgullosa de nuestras voces, nos mirábamos a los ojos pendientes de ti y tu juego, mientras reíamos solo pedía una señal para saber si de verdad los recuerdos son eternos y nuestra melodía te invitaba a danzar, compañera de mi vida, solo una señal para saber si sus palabras provocaban a la arena mojarse contigo estirándote y yo preguntándome si me ayudabas o quizás me advertías, hasta que sin darnos cuenta la tocaste, nos levantamos sorprendidos y caminamos unos pasos atrás para volvernos a sentar, ella se quito las zapatillas y las coloco a su lado, fue así como me susurraste, fue así cuando me brindaste aquel instante que provoca siempre en mi un ligero suspiro, mi divina aliada, origen de vida, siempre serás mi compañera, mi mejor amiga, me diste más de lo que pude esperar, deditos húmedos de mi infinita armonía, la mujer a quien no dejaría de amar.
miércoles 12 de octubre de 2011
jueves 31 de marzo de 2011
sábado 26 de febrero de 2011
tu sonrisa
Llegué al departamento lo más rápido que pude, una llamada bastó para desbaratar meses sin decirnos una palabra.
- ¿Julio?
- Acá estoy, déjame pasar.
Sandra era mi amiga desde la universidad, después de 10 años cada uno hizo su vida como mejor le parecía, noches, discusiones, enamoradas, trabajos, nos contábamos todo, pero en los últimos años se desvanecía esa confianza, como aquella moribunda luz de la sala. Esa noche la escuche alarmada, no podía fallarle a mi querida amiga.
- Que sucede Sandrita - estaba con lámparas encendidas una bata y el cabello mojado, se volteó hacia mí y nos abrazamos fuertemente.
- Pensé que no venias - Pude percibir el perfume de su piel, pero no debía pues ella y yo estábamos viviendo con nuestras parejas, esa noche la vi mas linda que siempre.
- Cuanto tiempo sin vernos, cuéntame ¿qué paso? - El llanto me decía mucho, entre lágrimas tratamos de disipar el dolor con nuestros recuerdos, ya que su soledad nos acobijó esa noche, abrimos un vino tinto fuimos al sofá con las copas que nos acompañaban entre risas y nostalgia.
Pero me mostraste algo imperdonable pues me embargo tanto como para sentir mi garganta inquieta, y lo notaste, no podía evitarlo, me rendí al verte, glamorosa insistías al darme aquella dulce imagen de seducción y encanto, tu sonrisa.
Te recogía el cabello húmedo de tu rostro sonrojado pues los dos tratábamos de hablar antes de cometer alguna locura mis dedos se confundía con tus cabellos acariciando el delicado borde del pabellón de mis palabras, el vino de tu copa cayo al suelo te tome de la mano ubicándolo en la mesa de centro, nuestras mejías se juntaron mientras que mi rostro hervía por mi notoria lascivia, volteaste y nos miramos a los ojos tu respiración me decía todo, nos acercamos y al fin me besaste mordiéndome los labios me tomaste de los hombros subiéndote encima mío, yo sentado en aquel sofá lo único que deseaba era hacerte mía de una vez por todas.
Te levantaste dejando caer la bata de tu conciencia arremetiste contra mi regazo me mirabas a los ojos como si tomaras lo que siempre fue tuyo. Te abalanzaste sobre mi colocándome a tu antojo tus gemidos decoraban aquella sala alumbrada con una luz tenue, cómplice, mis manos en tu carne reclamaban la furia de tu matriz y las tuyas en tus senos me invitabas a besarlas una a una jugando con tus pezones mordiéndolos suavemente saltabas sin mesura dejándome cada vez mas cerca al mismísimo cielo. Con el volcán en mi pecho te cargué ubicándote en el sofá me dabas la tersura de tu espalda te tome de la cintura y mi vientre arrancaba el canto de tu lujuria, me pedias que violentara mis caricias y mi mano derecha se aferro a tu cabello recorriendo tu delgada línea entre el dolor y el placer, te echaste conmigo, encima tuyo me abrazaste con tus piernas tus uñas castigaban mi espalda mientras devoraba tu cuello presionando tus senos me susurrabas al oído - quiero irme contigo - la presura de nuestros cuerpos llegaban al desenfreno mi vida se iba en unos segundos y la tuya en un grito, los espasmos de tus muslos y mi alma dentro de la tuya debilitaban tu voz encendida te aferrabas fuerte a mis brazos mientras nos mirábamos deleitados, extasiados complacidos. Cansados nuestros latidos bailaban un acuerdo, noche de nuestros delirios solo quedaría en un recuerdo, o quizás en un habito, un infierno hecho nuestro cielo.
- ¿Julio?
- Acá estoy, déjame pasar.
Sandra era mi amiga desde la universidad, después de 10 años cada uno hizo su vida como mejor le parecía, noches, discusiones, enamoradas, trabajos, nos contábamos todo, pero en los últimos años se desvanecía esa confianza, como aquella moribunda luz de la sala. Esa noche la escuche alarmada, no podía fallarle a mi querida amiga.
- Que sucede Sandrita - estaba con lámparas encendidas una bata y el cabello mojado, se volteó hacia mí y nos abrazamos fuertemente.
- Pensé que no venias - Pude percibir el perfume de su piel, pero no debía pues ella y yo estábamos viviendo con nuestras parejas, esa noche la vi mas linda que siempre.
- Cuanto tiempo sin vernos, cuéntame ¿qué paso? - El llanto me decía mucho, entre lágrimas tratamos de disipar el dolor con nuestros recuerdos, ya que su soledad nos acobijó esa noche, abrimos un vino tinto fuimos al sofá con las copas que nos acompañaban entre risas y nostalgia.
Pero me mostraste algo imperdonable pues me embargo tanto como para sentir mi garganta inquieta, y lo notaste, no podía evitarlo, me rendí al verte, glamorosa insistías al darme aquella dulce imagen de seducción y encanto, tu sonrisa.
Te recogía el cabello húmedo de tu rostro sonrojado pues los dos tratábamos de hablar antes de cometer alguna locura mis dedos se confundía con tus cabellos acariciando el delicado borde del pabellón de mis palabras, el vino de tu copa cayo al suelo te tome de la mano ubicándolo en la mesa de centro, nuestras mejías se juntaron mientras que mi rostro hervía por mi notoria lascivia, volteaste y nos miramos a los ojos tu respiración me decía todo, nos acercamos y al fin me besaste mordiéndome los labios me tomaste de los hombros subiéndote encima mío, yo sentado en aquel sofá lo único que deseaba era hacerte mía de una vez por todas.
Te levantaste dejando caer la bata de tu conciencia arremetiste contra mi regazo me mirabas a los ojos como si tomaras lo que siempre fue tuyo. Te abalanzaste sobre mi colocándome a tu antojo tus gemidos decoraban aquella sala alumbrada con una luz tenue, cómplice, mis manos en tu carne reclamaban la furia de tu matriz y las tuyas en tus senos me invitabas a besarlas una a una jugando con tus pezones mordiéndolos suavemente saltabas sin mesura dejándome cada vez mas cerca al mismísimo cielo. Con el volcán en mi pecho te cargué ubicándote en el sofá me dabas la tersura de tu espalda te tome de la cintura y mi vientre arrancaba el canto de tu lujuria, me pedias que violentara mis caricias y mi mano derecha se aferro a tu cabello recorriendo tu delgada línea entre el dolor y el placer, te echaste conmigo, encima tuyo me abrazaste con tus piernas tus uñas castigaban mi espalda mientras devoraba tu cuello presionando tus senos me susurrabas al oído - quiero irme contigo - la presura de nuestros cuerpos llegaban al desenfreno mi vida se iba en unos segundos y la tuya en un grito, los espasmos de tus muslos y mi alma dentro de la tuya debilitaban tu voz encendida te aferrabas fuerte a mis brazos mientras nos mirábamos deleitados, extasiados complacidos. Cansados nuestros latidos bailaban un acuerdo, noche de nuestros delirios solo quedaría en un recuerdo, o quizás en un habito, un infierno hecho nuestro cielo.
sábado 5 de febrero de 2011
viernes 14 de enero de 2011
Relief
El pasto estaba fresco, aun podía sentir mis dedos adormecidos mi rostro escuchaba a la hierba eterna y complaciente de mi descenso parsimonioso, me levante y el viento alabancero sonrió con su bienvenida, todo claro, inmaculado, casi glorioso. Un manantial a lo lejos rodeado de sabanas verdes los árboles solemnes acompañaba mi andanza todo claro, inmaculado, glorioso. Venerando de rodillas me incline para beber de aquel espejo sacramentado por la luz de tus ojos pues estabas ahí, observándome, perdonándome, amparando mi presencia en tus dominios, absoluta claridad, única inmaculada, estrella gloriosa te lo imploro, bríndame tu alivio.
sábado 8 de enero de 2011
en donde estes
José llegó hasta la orilla del rio, un soldado anhelando que ese domingo solo se escuche el canto de aquellas criaturas exóticas de la selva amazónica, - solo son ecos, eso es bueno - pensó; dejo la embarcación, se dirigía con su tropa dispuestos a descansar en la choza de un chamán muy anciano mientras el comandante daba la grata noticia que por fin la otra unidad logró la captura de los narcotraficantes instalados en la zona.
Al sentarse en círculo se despojaron de su armamento siendo atendidos generosamente por las hijas del anciano, José mientras presenciaba el amanecer solo imaginaba lo hermoso que sería volver a los brazos de su esposa.
Eran doce con el comandante, sonriendo y compartiendo vivencias de la travesía que duró 6 meses pues había mucho que contar. El chaman sugirió hacer un ritual para recuperar la esencia del hombre sumergido en la violencia del soldado, el comandante se levantaba y dejaba en claro que ese día no existia algún rango que pudiese contenerlos. Fue así que el chamán preparó con la ayuda de sus hijas un brebaje ancestral fueron doce vasijas con ayahuasca que sostenía cada uno de los once, José pregunto que podía hacer con ello, y el anciano le respondió con otra pregunta, que era lo que creía él no poder hacer.
Sin advertirlo estuvo en transe, sentía que los dedos de sus manos y pies estaban adormecidos y la sensación de estar levitando era evidente luego contemplaba las cabezas de sus compañeros, el aire era fresco totalmente distinto al clima tropical, se vio a si mismo, cerró los ojos pensando en ella, sus latidos eran mas lentos y poderosos.
De pronto un calor intenso en su pecho lo obligo a despertar abruptamente solo percibía un sonido agudo como si tuviese algodón en los oídos trataba de distinguir las imágenes que eran borrosas en ese momento, se encontraba en el suelo echado mirando al techo volteo mientras los gritos eran mas desgarradores, una mano ensangrentada frente a su rostro confirmo sus temores. Estaban siendo atacados.
El comandante rapidamente se acercó a José dejaba a un lado su armamento tratando de animarlo se fijó en sus parpadeos que eran incesantes y desoladores. Aquel liquido aun le hacia efecto pues evitaba que se diera cuenta del impacto responsable de su agonía, tan solo balbuceaba: -Su brazo... su brazo... dígale que la amo-
-Tranquilo teniente, ya llega la unidad aérea-
Dos días después el comandante viajó a la costa para anunciar a la esposa de José la terrible noticia. En el camino ensayaba la penosa misión que debía cumplir no sabia enfrentarse a tal difícil situación.
Una vez abierta la puerta la joven mujer enmudecida por la visita, inundo sus ojos con profunda tristeza, al verlo a él y no a su esposo sintió su alma herida quebrarse.
El comandante mientras consolaba el llanto de aquella mujer descorazonada, notaba una cicatriz en su brazo derecho y no se contuvo a preguntar pero jamás se imaginó tal respuesta: - Estuve cocinando muy temprano el domingo y el aceite me saltó en el brazo...-
Fue un instante, como una descarga eléctrica una señal que descifró rápidamente, José esta vez fue quien dio la ultima orden, debía contarle que él estuvo y estará con ella siempre. Este donde este.
Siempre.
Al sentarse en círculo se despojaron de su armamento siendo atendidos generosamente por las hijas del anciano, José mientras presenciaba el amanecer solo imaginaba lo hermoso que sería volver a los brazos de su esposa.
Eran doce con el comandante, sonriendo y compartiendo vivencias de la travesía que duró 6 meses pues había mucho que contar. El chaman sugirió hacer un ritual para recuperar la esencia del hombre sumergido en la violencia del soldado, el comandante se levantaba y dejaba en claro que ese día no existia algún rango que pudiese contenerlos. Fue así que el chamán preparó con la ayuda de sus hijas un brebaje ancestral fueron doce vasijas con ayahuasca que sostenía cada uno de los once, José pregunto que podía hacer con ello, y el anciano le respondió con otra pregunta, que era lo que creía él no poder hacer.
Sin advertirlo estuvo en transe, sentía que los dedos de sus manos y pies estaban adormecidos y la sensación de estar levitando era evidente luego contemplaba las cabezas de sus compañeros, el aire era fresco totalmente distinto al clima tropical, se vio a si mismo, cerró los ojos pensando en ella, sus latidos eran mas lentos y poderosos.
De pronto un calor intenso en su pecho lo obligo a despertar abruptamente solo percibía un sonido agudo como si tuviese algodón en los oídos trataba de distinguir las imágenes que eran borrosas en ese momento, se encontraba en el suelo echado mirando al techo volteo mientras los gritos eran mas desgarradores, una mano ensangrentada frente a su rostro confirmo sus temores. Estaban siendo atacados.
El comandante rapidamente se acercó a José dejaba a un lado su armamento tratando de animarlo se fijó en sus parpadeos que eran incesantes y desoladores. Aquel liquido aun le hacia efecto pues evitaba que se diera cuenta del impacto responsable de su agonía, tan solo balbuceaba: -Su brazo... su brazo... dígale que la amo-
-Tranquilo teniente, ya llega la unidad aérea-
Dos días después el comandante viajó a la costa para anunciar a la esposa de José la terrible noticia. En el camino ensayaba la penosa misión que debía cumplir no sabia enfrentarse a tal difícil situación.
Una vez abierta la puerta la joven mujer enmudecida por la visita, inundo sus ojos con profunda tristeza, al verlo a él y no a su esposo sintió su alma herida quebrarse.
El comandante mientras consolaba el llanto de aquella mujer descorazonada, notaba una cicatriz en su brazo derecho y no se contuvo a preguntar pero jamás se imaginó tal respuesta: - Estuve cocinando muy temprano el domingo y el aceite me saltó en el brazo...-
Fue un instante, como una descarga eléctrica una señal que descifró rápidamente, José esta vez fue quien dio la ultima orden, debía contarle que él estuvo y estará con ella siempre. Este donde este.
Siempre.
domingo 12 de diciembre de 2010
Morir de amor
No estoy ausente, y es que necesito mas de tu presencia. Aliméntame cuando la noche encienda el fervor de tu inconsciencia porque eres mi razón de ser, mi vida, mi muerte, mi furtiva existencia.
domingo 14 de noviembre de 2010
domingo 12 de septiembre de 2010
domingo 5 de septiembre de 2010
octavo efímero
sábado IV
La semana empezó mal, pues quedo una conversación pendiente, Lukas aun no sabia que iba a decir, estaba cansado como si el viaje fuese largo estuvo varios minutos tratando de recuperar el aliento contemplando su sombra en aquella puerta blanca siendo aun medio día ¿por qué si quedamos en la noche? Se decía.
Toco presuroso: ella abrió sorprendida, se miraron y sin decir palabra él entro jadeando mirándose uno al otro ella sonríe y él la toma de las mejillas robándole un beso de aquellos suaves labios que imaginaba los más dulces del universo y no se equivoco.
Por su mente pasaban muchas cosas pero su corazón latía muy fuerte; su decisión, su determinación se derretían en sus labios correspondidos, su sangre incendiaba su alma, ya no podía detenerse.
Ella rendida se soltó el cabello dejándose llevar por el momento sus manos se apoderaban de él, su cuello, su espalda confundiéndose trastabillando hacia un sofá complacido. Él disfrutaba de sus hombros tan delicados como la seda más exótica del oriente, contemplo sus virtudes besándolas una y otra y otra vez.
Ella lo tomo de los cabellos besándole la frente lo empujo hacia atrás, se acerco a él y le dijo:
-vamos arriba mi amor-
En el cuarto, desnudos se vieron envueltos en una tarde inspirada de lujuria, él con el rostro encendido bordeaba con los labios llenos de avidez aquellas aureolas que le quitaban el sueño, dibujando círculos con su lengua descendía poco a poco provocando suspiros, arrancando sonidos de una mujer sedienta de placer. Encontrándose entre sus piernas disfruto de su rincón mas intimo dándole una placentera tortura y en ella se apreciaba el deleite de su exquisita agonía.
Ella lo busco y besándolo se poso encima de él atrapándolo con sus muslos dejándose tomar por la cintura se estiro alzando sus brazos dejando caer su cabello en su espalda sintió la virilidad de un hombre que explotaba de pasión. Admirando su cuerpo en el vaivén de su ligereza la tomo de su blanda virtud aprisionándola, agitándose en su delirio, ella le rogaba que continuara el sublime castigo.
Mientras él la tomaba de sus pechos, ella sentía que la vida se le iba lentamente extasiada su vientre constante invitaba a explorar su cuerpo, las manos de un varón furioso acariciaban sus piernas su espalda recorriendo su figura probando con yema de los dedos sus tiernos pezones, ella arqueada apoyándose de las piernas de él, se desvanecía en su libido sin poder escapar sin poder llorar sin poder morir.
La tarde se hizo noche ella apoyada en su pecho escuchado su respiración, sus latidos, su silencio mas sincero en el lenguaje mas puro se dijeron todo. Él vistiéndose y ella contemplándolo no sabia en que momento dejarían de estar solos. Él tomado de la cerradura respiro profundamente y antes de cerrar la puerta le dijo:
- Hablare con ella pero no será hoy, te veo luego, Delia.
La semana empezó mal, pues quedo una conversación pendiente, Lukas aun no sabia que iba a decir, estaba cansado como si el viaje fuese largo estuvo varios minutos tratando de recuperar el aliento contemplando su sombra en aquella puerta blanca siendo aun medio día ¿por qué si quedamos en la noche? Se decía.
Toco presuroso: ella abrió sorprendida, se miraron y sin decir palabra él entro jadeando mirándose uno al otro ella sonríe y él la toma de las mejillas robándole un beso de aquellos suaves labios que imaginaba los más dulces del universo y no se equivoco.
Por su mente pasaban muchas cosas pero su corazón latía muy fuerte; su decisión, su determinación se derretían en sus labios correspondidos, su sangre incendiaba su alma, ya no podía detenerse.
Ella rendida se soltó el cabello dejándose llevar por el momento sus manos se apoderaban de él, su cuello, su espalda confundiéndose trastabillando hacia un sofá complacido. Él disfrutaba de sus hombros tan delicados como la seda más exótica del oriente, contemplo sus virtudes besándolas una y otra y otra vez.
Ella lo tomo de los cabellos besándole la frente lo empujo hacia atrás, se acerco a él y le dijo:
-vamos arriba mi amor-
En el cuarto, desnudos se vieron envueltos en una tarde inspirada de lujuria, él con el rostro encendido bordeaba con los labios llenos de avidez aquellas aureolas que le quitaban el sueño, dibujando círculos con su lengua descendía poco a poco provocando suspiros, arrancando sonidos de una mujer sedienta de placer. Encontrándose entre sus piernas disfruto de su rincón mas intimo dándole una placentera tortura y en ella se apreciaba el deleite de su exquisita agonía.
Ella lo busco y besándolo se poso encima de él atrapándolo con sus muslos dejándose tomar por la cintura se estiro alzando sus brazos dejando caer su cabello en su espalda sintió la virilidad de un hombre que explotaba de pasión. Admirando su cuerpo en el vaivén de su ligereza la tomo de su blanda virtud aprisionándola, agitándose en su delirio, ella le rogaba que continuara el sublime castigo.
Mientras él la tomaba de sus pechos, ella sentía que la vida se le iba lentamente extasiada su vientre constante invitaba a explorar su cuerpo, las manos de un varón furioso acariciaban sus piernas su espalda recorriendo su figura probando con yema de los dedos sus tiernos pezones, ella arqueada apoyándose de las piernas de él, se desvanecía en su libido sin poder escapar sin poder llorar sin poder morir.
La tarde se hizo noche ella apoyada en su pecho escuchado su respiración, sus latidos, su silencio mas sincero en el lenguaje mas puro se dijeron todo. Él vistiéndose y ella contemplándolo no sabia en que momento dejarían de estar solos. Él tomado de la cerradura respiro profundamente y antes de cerrar la puerta le dijo:
- Hablare con ella pero no será hoy, te veo luego, Delia.
lunes 30 de agosto de 2010
octavo efímero
sábado III
La madera blanca cubierta por su sombra rascándose la cabeza como si le advirtiera que algo no andaba bien: las campanas lo delatan.
- Hola… - un pequeño silencio y Lukas levanto su ceja izquierda- Vero, ¿tan temprano?
- Hola mi amor, por qué lo dices, ¿no te gusto la sorpresa?
- No al contrario me encanta verte- él mismo se empuja hacia ella intentando entrar.
- Mejor vamos a caminar quieres.
El parque era grande con arboles que le doblaban su edad inclusive sumándole la de los dos.
- Prefiero otra cosa en vez de una pela, cuéntame que planes para mañana.
- Pensé que lo planearíamos en el sofá, el parque era para mañana.
- Uy, que aburrido Lukas mejor hoy vámonos al Vocé.
El se detiene y ella seguía de largo al darse cuenta voltea repentinamente dejando volar sus risos castaños cubriéndole el rostro por un instante, Lukas se acerca la toma de los hombros y suavemente se dirige a sus labios estrechándola contra los suyos buscando un no se que.
- Mi amor mi mama esta en la casa pero mañana quizás tarde en su reu.
- Entonces estaré ahí cuando creas conveniente.
La madera blanca cubierta por su sombra rascándose la cabeza como si le advirtiera que algo no andaba bien: las campanas lo delatan.
- Hola… - un pequeño silencio y Lukas levanto su ceja izquierda- Vero, ¿tan temprano?
- Hola mi amor, por qué lo dices, ¿no te gusto la sorpresa?
- No al contrario me encanta verte- él mismo se empuja hacia ella intentando entrar.
- Mejor vamos a caminar quieres.
El parque era grande con arboles que le doblaban su edad inclusive sumándole la de los dos.
- Prefiero otra cosa en vez de una pela, cuéntame que planes para mañana.
- Pensé que lo planearíamos en el sofá, el parque era para mañana.
- Uy, que aburrido Lukas mejor hoy vámonos al Vocé.
El se detiene y ella seguía de largo al darse cuenta voltea repentinamente dejando volar sus risos castaños cubriéndole el rostro por un instante, Lukas se acerca la toma de los hombros y suavemente se dirige a sus labios estrechándola contra los suyos buscando un no se que.
- Mi amor mi mama esta en la casa pero mañana quizás tarde en su reu.
- Entonces estaré ahí cuando creas conveniente.
domingo 29 de agosto de 2010
viernes 27 de agosto de 2010
octavo efímero
sábado II
La tarde enrojecía, faltaban 15 para las 6 pero él ya estaba enfrentado a la madera blanca, levantó su mano dudando hasta que sin darse cuenta sonó aquel timbre.
- Hola seño llegó Vero? - Consiente que su regreso no sería a la hora exacta.
- Pasa, esperala ya no tarda - Ella, radiante como el sol de esa tarde.
- Que calor hace, parece que el verano no se quiere ir- él se dirige al sofá mientras Delia va hacia la cocina.
- Uf, ni lo menciones que estoy apunto de caer rendida en la tina- la risa le gana a su prudencia- ¿quieres un te helado o te preparo...
- esta bien, ¿le ayudo?- raudo cruza la puerta de la cocina y exhala sus nervios con violencia.
- a ver, sácame el hielo de la nevera-
La tarde se volvió noche entre risas y miradas, Delia sentía un cosquilleo inquisidor pues conversar con alguien tan joven no debería ser tan interesante como ella asi lo cree. Lukas descubre una nueva perspectiva de la vida con alguien quien jamas se imaginaria le quitara horas en una amena conversación de sofá.
Suena la cerradura, siendo ya las 8:30
- Hola ma... sorry mi amor, pero la que viene me escapo, ¿si?
La tarde enrojecía, faltaban 15 para las 6 pero él ya estaba enfrentado a la madera blanca, levantó su mano dudando hasta que sin darse cuenta sonó aquel timbre.
- Hola seño llegó Vero? - Consiente que su regreso no sería a la hora exacta.
- Pasa, esperala ya no tarda - Ella, radiante como el sol de esa tarde.
- Que calor hace, parece que el verano no se quiere ir- él se dirige al sofá mientras Delia va hacia la cocina.
- Uf, ni lo menciones que estoy apunto de caer rendida en la tina- la risa le gana a su prudencia- ¿quieres un te helado o te preparo...
- esta bien, ¿le ayudo?- raudo cruza la puerta de la cocina y exhala sus nervios con violencia.
- a ver, sácame el hielo de la nevera-
La tarde se volvió noche entre risas y miradas, Delia sentía un cosquilleo inquisidor pues conversar con alguien tan joven no debería ser tan interesante como ella asi lo cree. Lukas descubre una nueva perspectiva de la vida con alguien quien jamas se imaginaria le quitara horas en una amena conversación de sofá.
Suena la cerradura, siendo ya las 8:30
- Hola ma... sorry mi amor, pero la que viene me escapo, ¿si?
domingo 22 de agosto de 2010
octavo efímero
sábado I
Lukas llega hasta la puerta siendo las 6 en punto, la tarde promete pues el dvd en su mano era la excusa de compartir un tibio sofá. Ella debería estar esperándolo, pero quien abre es su joven madre, Delia.
- Hola, pasa toma asiento - Una mujer de 34 años, amable, de cabello negro como una noche sin luna, y de piel blanca como la arena de un paraíso prohibido.
- Como esta señora ¿Esta Vero?
- Me dijo que tenia un seminario, me habla tanto de ti que pareciera que te conozco de siempre, aunque en la foto no parecías tan alto- Lukas iba a otra universidad, pero a sus 18 se las arreglaba, los otros días con su empleo y sus estudios, los sábados desde hoy una pela y los domingos lo que salga.
- Entonces vuelvo...
- No, quédate a esperarla de seguro no tarda, te invito un café.
Pasaban los minutos y se vieron sentados en la mesa hablando de todo, confesándose uno al otro algo que quizas en los ojos de ella evidenciaban a una tarde hecha cómplice y sabiendo que la noche era amiga se entendieron sentándose en un sofá que ya perdía su original propósito... Verónica, ausente.
Sonó la cerradura.
- Hija, tan tarde - Verónica se acercó y saludo a su madre tan ligera como siempre. después a Lukas.
- Hola mi amor, disculpa pero no pude llamar. - Deja sus llaves en la mesita de centro. A él le preocupaba la hora, siendo ya las 8 vieron la pela en un sofá confundido, tratando de recordar su objetivo, y es que aún la noche conservaba su encanto que parecía haberse perdido pero no era cierto, del todo.
Lukas llega hasta la puerta siendo las 6 en punto, la tarde promete pues el dvd en su mano era la excusa de compartir un tibio sofá. Ella debería estar esperándolo, pero quien abre es su joven madre, Delia.
- Hola, pasa toma asiento - Una mujer de 34 años, amable, de cabello negro como una noche sin luna, y de piel blanca como la arena de un paraíso prohibido.
- Como esta señora ¿Esta Vero?
- Me dijo que tenia un seminario, me habla tanto de ti que pareciera que te conozco de siempre, aunque en la foto no parecías tan alto- Lukas iba a otra universidad, pero a sus 18 se las arreglaba, los otros días con su empleo y sus estudios, los sábados desde hoy una pela y los domingos lo que salga.
- Entonces vuelvo...
- No, quédate a esperarla de seguro no tarda, te invito un café.
Pasaban los minutos y se vieron sentados en la mesa hablando de todo, confesándose uno al otro algo que quizas en los ojos de ella evidenciaban a una tarde hecha cómplice y sabiendo que la noche era amiga se entendieron sentándose en un sofá que ya perdía su original propósito... Verónica, ausente.
Sonó la cerradura.
- Hija, tan tarde - Verónica se acercó y saludo a su madre tan ligera como siempre. después a Lukas.
- Hola mi amor, disculpa pero no pude llamar. - Deja sus llaves en la mesita de centro. A él le preocupaba la hora, siendo ya las 8 vieron la pela en un sofá confundido, tratando de recordar su objetivo, y es que aún la noche conservaba su encanto que parecía haberse perdido pero no era cierto, del todo.
domingo 25 de julio de 2010
sábado 19 de junio de 2010
miércoles 14 de abril de 2010
domingo 11 de abril de 2010
Dialéctica de aurora
Alguna vez se te ha quedado un suspiro en el estomago, o una garganta seca conspiro en contra de tus palabras, y crees cuan difícil es decir lo que piensas sin que tu razón lo inquiera. Parece que siempre habrá algo pendiente que decir, como si al abecedario le faltaran letras, al mundo idiomas, a tu vida experiencias que puedan darte una referencia de las consecuencias de nuestras frases dichas y de las nunca pronunciadas.
Pero que tal el equivocarse y luego arrepentirse, o que tal ser asertivos y luego regocijarse, para mi lo importante seria intentarlo siempre, insistir en que te entiendan, y decepcionarte con los resultados y así ponerle un punto final a tus ideas, o en el mejor de los casos, disfrutar de una armonía de conceptos distintos, pero que en aquellas emociones enfrentadas, paralelas, cercanas, por fin exista la compresión de tus sonidos y de los que no lo son.
Lo mas interesante es conservar la curiosidad, el seguir siendo mas humanos que antes, el de preguntar mas y escuchar aun mas, pues siempre uno continua descubriendo lo que nunca esperaba de ese alguien y aun así siendo agradable o no aquella pericia, saber valorarla y es mejor si aquella se vuelve fascinación, un capricho, una adicción.
Las personas creemos ser libros de las que uno puede aprender de sus páginas, pero no nos damos cuenta que siempre existen también las que están en blanco y continúan escribiéndose a veces solas y otras dictadas, algunas con ira y otras en una calma quizás prestada.
Prefiero las palabras cómplices, las que se dicen en susurros, las que se cantan o las que decimos con un respiro profundo, esas son las que quiero en mi epilogo, las que aprendí a decir, las que me enseñaron a pronunciar, las que me dejaron escuchar, las que dejaste compartir, esas son las que están, en tu cabeza, solo te pido una ultima cosa más: déjalas salir.
Pero que tal el equivocarse y luego arrepentirse, o que tal ser asertivos y luego regocijarse, para mi lo importante seria intentarlo siempre, insistir en que te entiendan, y decepcionarte con los resultados y así ponerle un punto final a tus ideas, o en el mejor de los casos, disfrutar de una armonía de conceptos distintos, pero que en aquellas emociones enfrentadas, paralelas, cercanas, por fin exista la compresión de tus sonidos y de los que no lo son.
Lo mas interesante es conservar la curiosidad, el seguir siendo mas humanos que antes, el de preguntar mas y escuchar aun mas, pues siempre uno continua descubriendo lo que nunca esperaba de ese alguien y aun así siendo agradable o no aquella pericia, saber valorarla y es mejor si aquella se vuelve fascinación, un capricho, una adicción.
Las personas creemos ser libros de las que uno puede aprender de sus páginas, pero no nos damos cuenta que siempre existen también las que están en blanco y continúan escribiéndose a veces solas y otras dictadas, algunas con ira y otras en una calma quizás prestada.
Prefiero las palabras cómplices, las que se dicen en susurros, las que se cantan o las que decimos con un respiro profundo, esas son las que quiero en mi epilogo, las que aprendí a decir, las que me enseñaron a pronunciar, las que me dejaron escuchar, las que dejaste compartir, esas son las que están, en tu cabeza, solo te pido una ultima cosa más: déjalas salir.
miércoles 7 de abril de 2010
buscando el ayer
... y él abrazandola le dijo:
Donde empiezo yo y donde terminas tu, acaso ya perdí la noción de quien fui, y ahora quien soy. Siempre estuviste tan alto, y ahora no te veo, ojala me entiendas, ojala encuentre el momento, pues ya no se si aun estamos dormidos o es que el sueño se a consumido. Aun no me encuentro, pero creo que tu ya no estas aquí, dentro mío.
Donde empiezo yo y donde terminas tu, acaso ya perdí la noción de quien fui, y ahora quien soy. Siempre estuviste tan alto, y ahora no te veo, ojala me entiendas, ojala encuentre el momento, pues ya no se si aun estamos dormidos o es que el sueño se a consumido. Aun no me encuentro, pero creo que tu ya no estas aquí, dentro mío.
(hazme creer una vez más)
domingo 21 de marzo de 2010
Crazy Heart
Cálida, ligera, real. Una historia sin pretensiones tan agridulce como la vida misma, Crazy Heart es una película que nos demuestra que en el camino de un hombre ya casi al terminar aun se puede cambiar de dirección, una soberbia interpretación, y una melodía difícil de olvidar, bella en su sencillez.

miércoles 10 de marzo de 2010
martes 16 de febrero de 2010
Aguardando tu melodía
Si, estas, estarás aquí, cuantas veces dichas estas palabras, jamás pronuncié otra frase tan repetida, mil truenos en mis oídos detienen el grito de la profunda agonía de mis vidas pasadas, pero tu… única, quien de tus bellas manos florece el don de curar mi herida abierta testigo de una tormenta de llanto y sangre, tu, estarás aquí, estas, si.
Cual dorada mañana de febrero, atesorada entre nubes benevolentes creciendo en mi suelo, cubriéndome con tu luz, mis días, mi vida, mi sol. Una piedra en mi pecho quebrada por la furia de mis ojos, no deja de latir no deja de sufrir, solo descansa, descansa para tenerte otra vez, para devorarte otra vez.
Mis rodillas dobladas por el silencio nacido de mi indiferencia, mi ausencia, mi torpeza humana, mi desdén; perdóname, supliqué, castígame, te diré hasta que por fin tus labios bailen mi nombre… dilo… dime, como las veces acostado en tus piernas, como aquella fragancia de tus venas que dejabas probar, que entregabas a mi voraz apetito de tu ser, mi criatura, mi presa, mi vino y miel, la razón de mi locura, susurro de mis noches, la guerra en mi pecho anuncia tu llegada, ven, ven y no te dejare ir… jamás, pues me levantaré.
¿Sabrás algún día? Lo capaz que puedo ser, lo que yo te puedo dar, solo tu podrás adivinar pues la decisión vertida a vuestro destino acogerá nuestra felicidad solo así probaras el dulce sabor de tu arrogancia ante mi sumisa existencia postrada a tu perfil majestuosa, idolatrada mujer del Nilo, te daría todo… lo que tengo y lo que no, lo que quieras, lo que quiero, te amaría hasta morir mi diosa del Olimpo, mi castigo, mi frenesí, solo así descansaré, y volveré a nuestro nido para cavar profundo en los cielos y aguardar mi reencarnación, esperando tu nacimiento para caer y amarte, hasta el fin de los tiempos, no te haré esperar otra vez, perdóname, castígame, y aun así, te amaré.
Cual dorada mañana de febrero, atesorada entre nubes benevolentes creciendo en mi suelo, cubriéndome con tu luz, mis días, mi vida, mi sol. Una piedra en mi pecho quebrada por la furia de mis ojos, no deja de latir no deja de sufrir, solo descansa, descansa para tenerte otra vez, para devorarte otra vez.
Mis rodillas dobladas por el silencio nacido de mi indiferencia, mi ausencia, mi torpeza humana, mi desdén; perdóname, supliqué, castígame, te diré hasta que por fin tus labios bailen mi nombre… dilo… dime, como las veces acostado en tus piernas, como aquella fragancia de tus venas que dejabas probar, que entregabas a mi voraz apetito de tu ser, mi criatura, mi presa, mi vino y miel, la razón de mi locura, susurro de mis noches, la guerra en mi pecho anuncia tu llegada, ven, ven y no te dejare ir… jamás, pues me levantaré.
¿Sabrás algún día? Lo capaz que puedo ser, lo que yo te puedo dar, solo tu podrás adivinar pues la decisión vertida a vuestro destino acogerá nuestra felicidad solo así probaras el dulce sabor de tu arrogancia ante mi sumisa existencia postrada a tu perfil majestuosa, idolatrada mujer del Nilo, te daría todo… lo que tengo y lo que no, lo que quieras, lo que quiero, te amaría hasta morir mi diosa del Olimpo, mi castigo, mi frenesí, solo así descansaré, y volveré a nuestro nido para cavar profundo en los cielos y aguardar mi reencarnación, esperando tu nacimiento para caer y amarte, hasta el fin de los tiempos, no te haré esperar otra vez, perdóname, castígame, y aun así, te amaré.
sábado 6 de febrero de 2010
BUSCANDO A MI LUNA
Despues de tu huracan, aquellos vientos de tu ente decapitadora
despues de mi volcan, arranzado la vida sin mirar atras
estaré aqui
mojado en tu lluvia, espero que las dudas no te callen
buscando a mi luna, apaciguando mi alma
aullaré por ti
esperando tu mirada, despues de un silencio intentas soltar
reclamas tu parte, mi cuerpo, mi sangre
todo, mi amor,
será solo
para
ti.
despues de mi volcan, arranzado la vida sin mirar atras
estaré aqui
mojado en tu lluvia, espero que las dudas no te callen
buscando a mi luna, apaciguando mi alma
aullaré por ti
esperando tu mirada, despues de un silencio intentas soltar
reclamas tu parte, mi cuerpo, mi sangre
todo, mi amor,
será solo
para
ti.
domingo 17 de enero de 2010
jueves 14 de enero de 2010
655321
“Y ahora donde estoy
Parece que esta vez no podré escapar de un encierro mental
Por el momento me mimetizaré con mi alrededor
Mi celda de cabellos enrollados en deditos astillados
Mis dias son crueles
Pero verdugo es tu silencio
Tus campanas no me consuelan
Es tu voz, mi alimento.
Saber que es lo que deseas
Es mi mayor argumento
De volverme amnésico
De mi vida
De todo”
Parece que esta vez no podré escapar de un encierro mental
Por el momento me mimetizaré con mi alrededor
Mi celda de cabellos enrollados en deditos astillados
Mis dias son crueles
Pero verdugo es tu silencio
Tus campanas no me consuelan
Es tu voz, mi alimento.
Saber que es lo que deseas
Es mi mayor argumento
De volverme amnésico
De mi vida
De todo”
miércoles 6 de enero de 2010
bendito celular
Paul volvió a entrar al edificio y se dirigió raudo hacia su oficina. ¿Lo habré dejado a la vista de todo el mundo? Un celular, que no era suyo.
No saludó al portero ni a recepción. Ascensor y su tonito de consultorio. Piso 12 y camina sin mirar a nadie. Puerta abierta mostrando a su jefa con el aparato en las manos, se acerca lenta y silenciosamente hacia ella. Solo escucha una respiración agitada y el espejo reflejaba unos ojos nerviosos e inquietos, como si entre sus manos sostuviera un secreto; ella, con ayuda de sus dedos se recogía el cabello largo descubriéndose el gesto de la vergüenza ajena cuando levantó la mirada, él aprovechó y sustrajo la evidencia.
- ¿Hace cuanto llevas mirando?- Indignada. Una jefa bastante joven, a sus 30 desafiaba a una oficina que trataba de disfrazar a una mujer atractiva de “jefe”.
- ¿Hace cuanto lo haces tú?- Con un tono casi acusador.
- Pensé que al timbrarme aparecería el nombre del dueño en mi cel. Pero esto… que edad tiene… - Irónica.
- Mira, ya bastante tuve este día, así que ni una palabra. Y… es mayor de edad, ¿ok? - Previniendo algún testigo.
- Paul, esto te costará.- Una sonrisa maliciosa y vengativa dibujada en su rostro pues Claudia sabía que el comentario iba a ser tomado de buena manera.
- Te debo una.-
El mismo recorrido, el mismo trote, la misma gota de sudor pero esta vez en las yemas de sus dedos. Ascensor. Recepción. Portería. Paul con una sensación de presa, se decía, -esa carita me mato-
Claudia al llegar a su casa, tomo su teléfono y marco – ¿Aló, Mamá?-
- Dime cariño, como estas.-
- Tengo que preguntarte algo, si un empleado tuyo tiene fotos de mujeres desnudas, ¿tendrías que preocuparte?-
- Si tuviera las mías, si.-
La conversación entre madre e hija duró horas, para ella ser jefa era un nuevo desafío pues recién tenia solo 2 meses en el puesto y sabia que sería inevitable tener una conversación con Paul sobre ese incidente.
- Mamá tengo que colgar.-
- Llama más seguido a tu madre.-
-Oye no vuelvas a perder ese celular- Un lunes a las 6:30pm perfecto día para amedrentarlo, al menos eso creía ella.
En la cena de cierre de año de la empresa muchas copas se alzaron en una mesa con una mirada acusadora proveniente de la cabecera, algunas copas llenas y otra temblorosa, pues en cualquier momento ocurriría una balacera.
Claudia saca valor de un delicado sorbo y se sonríe. Mientras se esforzaba con un discurso improvisado, Paul intentaba no recordar la expresión de su jefa cuando vió aquel celular, rendido con una mano en la boca fingió toser para no reír, pero no pudo evitar evidenciarse.
- ¿Le pasa algo señor?-
- Me alegra mucho tenerla como jefa Claudia.-
- ¿me permite continuar?-
- Perdóneme tengo una llamada.- Miente.
Se retira de la mesa, saca aquel celular que no era suyo para recordar aquellas fotos de una amante benevolente, que perdonó al autor demente, usurpó su figura divina, pensando el encuentro siguiente, como aquella noche clandestina, entre roses y algunas fotos, ella sin pedir nada a cambio, solo un ligero costo.
- …¡Salud!-
Todos inclinaban sus copas mientras Claudia brindaba, Paul regresa, toma la suya observando el vino, guardando el bendito celular y ella observandolo lleva su mano izquierda al bolsillo, acaricia el suyo, pensando: Paul, esta noche, me toca a mí.
- Salud -
No saludó al portero ni a recepción. Ascensor y su tonito de consultorio. Piso 12 y camina sin mirar a nadie. Puerta abierta mostrando a su jefa con el aparato en las manos, se acerca lenta y silenciosamente hacia ella. Solo escucha una respiración agitada y el espejo reflejaba unos ojos nerviosos e inquietos, como si entre sus manos sostuviera un secreto; ella, con ayuda de sus dedos se recogía el cabello largo descubriéndose el gesto de la vergüenza ajena cuando levantó la mirada, él aprovechó y sustrajo la evidencia.
- ¿Hace cuanto llevas mirando?- Indignada. Una jefa bastante joven, a sus 30 desafiaba a una oficina que trataba de disfrazar a una mujer atractiva de “jefe”.
- ¿Hace cuanto lo haces tú?- Con un tono casi acusador.
- Pensé que al timbrarme aparecería el nombre del dueño en mi cel. Pero esto… que edad tiene… - Irónica.
- Mira, ya bastante tuve este día, así que ni una palabra. Y… es mayor de edad, ¿ok? - Previniendo algún testigo.
- Paul, esto te costará.- Una sonrisa maliciosa y vengativa dibujada en su rostro pues Claudia sabía que el comentario iba a ser tomado de buena manera.
- Te debo una.-
El mismo recorrido, el mismo trote, la misma gota de sudor pero esta vez en las yemas de sus dedos. Ascensor. Recepción. Portería. Paul con una sensación de presa, se decía, -esa carita me mato-
Claudia al llegar a su casa, tomo su teléfono y marco – ¿Aló, Mamá?-
- Dime cariño, como estas.-
- Tengo que preguntarte algo, si un empleado tuyo tiene fotos de mujeres desnudas, ¿tendrías que preocuparte?-
- Si tuviera las mías, si.-
La conversación entre madre e hija duró horas, para ella ser jefa era un nuevo desafío pues recién tenia solo 2 meses en el puesto y sabia que sería inevitable tener una conversación con Paul sobre ese incidente.
- Mamá tengo que colgar.-
- Llama más seguido a tu madre.-
-Oye no vuelvas a perder ese celular- Un lunes a las 6:30pm perfecto día para amedrentarlo, al menos eso creía ella.
En la cena de cierre de año de la empresa muchas copas se alzaron en una mesa con una mirada acusadora proveniente de la cabecera, algunas copas llenas y otra temblorosa, pues en cualquier momento ocurriría una balacera.
Claudia saca valor de un delicado sorbo y se sonríe. Mientras se esforzaba con un discurso improvisado, Paul intentaba no recordar la expresión de su jefa cuando vió aquel celular, rendido con una mano en la boca fingió toser para no reír, pero no pudo evitar evidenciarse.
- ¿Le pasa algo señor?-
- Me alegra mucho tenerla como jefa Claudia.-
- ¿me permite continuar?-
- Perdóneme tengo una llamada.- Miente.
Se retira de la mesa, saca aquel celular que no era suyo para recordar aquellas fotos de una amante benevolente, que perdonó al autor demente, usurpó su figura divina, pensando el encuentro siguiente, como aquella noche clandestina, entre roses y algunas fotos, ella sin pedir nada a cambio, solo un ligero costo.
- …¡Salud!-
Todos inclinaban sus copas mientras Claudia brindaba, Paul regresa, toma la suya observando el vino, guardando el bendito celular y ella observandolo lleva su mano izquierda al bolsillo, acaricia el suyo, pensando: Paul, esta noche, me toca a mí.
- Salud -
martes 29 de diciembre de 2009
Avatar
Épica, con sus 14 años de preparación James deberá sentirse satisfecho de su obra maestra, una película que trae muchos recuerdos y advertencias metafóricas en la sociedad, pero con una tierna historia a la vez, Avatar nos transporta a un mundo que no es tan lejano como se presentía, si buscan entretenerse, esta película, a pesar de un guión que pareciera gastado, las imágenes les dejarà con la expectativa de una trilogía. Buena.
Bastardos sin Gloria
En este año quizás muchas salas fueron testigos de multitudes aplaudiendo de pie frente a los créditos (como ya hace mucho no se veía) de una peculiar cinta de acción, Bastardos sin Gloria es una película de venganza judía en una segunda guerra mundial casi romántica si se puede utilizar el término, pues Quentin así lo quiso, la narrativa sumergida en tensas situaciones que hasta se podría decir que el aire en las escenas se podía cortar con tijeras, algunas imágenes violentas, pero a la vez necesaria; brutal, salvaje, clandestina pero también maravillosa, para mi, la mejor del año que se va.
Presagio
Para mi una de las tres mejores del 2009, una pelìcula de ficciòn anticipada e incomparable a la taquillera 2012. Curiosa e intrigante esboza signos de fe en el espectador, distintas religiones con un mismo fin. Nicolas en un papel paternal que entrega sus miedos en la pantalla, si bien el guión se lo exigía, un actor nunca debe evidenciarlo, con algunos tropiezos entre los personajes pero al final deja una singular sensación de admisibilidad. Con pequeños trazos de mitología tibetana hace que uno se estremezca, una buena película.
miércoles 23 de diciembre de 2009
escrito en la arena
Hace cuanto,
que en los labios sientía mis latidos
que en los tuyos descansó mi delirio
en mis ojos aparecieron aquellas sirenas
que cantaron tu llegada en mi orilla
te encuentro entre mis sueños y la vida
refleja un anhelo de librarte de las penas
que compartí en tu regazo mi niña
serás mis latidos, seré un suspiro
estarás en mis venas
estaré soñando
contigo.
que en los labios sientía mis latidos
que en los tuyos descansó mi delirio
en mis ojos aparecieron aquellas sirenas
que cantaron tu llegada en mi orilla
te encuentro entre mis sueños y la vida
refleja un anhelo de librarte de las penas
que compartí en tu regazo mi niña
serás mis latidos, seré un suspiro
estarás en mis venas
estaré soñando
contigo.
martes 15 de diciembre de 2009
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